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Sergio Macías Sainz

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Don Sergio, Es una persona que va al grano. La entrevista que nos ofreció amablemente duró realmente poco. Breve, conciso, práctico… al grano. Es un reflejo de su personalidad que reluce cuando se platica con él. Vivaz, afable y siempre de buen humor. A cada colaborador que encuentra por la planta la saluda y le dispensa una broma o una palabra que la hace sentir bien, una palabra de estima. Sin duda un líder.

A sus ya setenta y seis años físicamente se mantiene vigoroso. De hecho está orgulloso de sus logros como corredor. Ha participado en variados maratones y dan fe de ello las numerosas medallas que muestra con orgullo en un espacio reservado de su oficina. Originario de Tototlán de padre militar y campesino, y de madre ama de casa. Nación en 1943 y estudió licenciatura en administración de empresas. Egresado del IPADE, la escuela de negocios prestigiosa. Tiene una hija que da clases… sobre empresa y familia en la Universidad Panamericana. Orgulloso de ser ex alumno del IPADE, instituto que califica como “una herramienta muy útil para su crecimiento personal primero y de su empresa después”.

Don Sergio, háblenos de su preparación académica.

Muy simple. Estudié porque mi madre fue quien me empujó a hacerlo. Mi padre ya retirado de la vida militar era de la idea de que me fuera a trabajar al rancho, a cuidar vacas. La primara la estudié en Tototlán, la secundaria en Ocotlán con los Maristas y en Guadalajara cursé la escuela vocacional (preparatoria). Mis estudios profesionales en la Universidad de Guadalajara. Mi generación fue la segunda de licenciatura en administración de empresas. En la primera generación sólo hubo cuatro personas y en la segunda, la suya, doce, los doce apóstoles. De los Altos de Jalisco prácticamente no había alumnos en la universidad. Éramos contados.

Usualmente estudiaban universidad quienes provenían de familias con recursos. ¿Ese fue su caso?

En absoluto. La condición económica de mi familia era precaria. Jodido y sin recursos son la misma cosa. Pero el apoyo de mi madre era decisivo. Los estudios los saqué adelante con mucho trabajo.

¿Cómo llega al ramo del aluminio?

Porque por azares del destino empleé en una empresa de ese giro hace cuarenta y seis años. Tuve la suerte de que me corrieron y tuve que iniciar por su propia cuenta con una sola representación de una marca. A partir de ahí el crecimiento fue constante. Fue un proceso largo y arduo. Valoro mucho lo hasta hoy logrado. Lo que más trabajo te da más aprecias. Lo que fue fácil no tanto. Hoy por hoy tenemos tres mil quinientos productos diferentes que ofrecemos a nuestros clientes y vamos por más.

Además de comercializador, es usted productor, ¿correcto?

Así es. Iniciamos solamente comercializando y ahora tenemos ya quinientas personas en la planta fabricando herrajes desde hace más de veinticinco años.

¿Exporta sus productos?

Sí, sobre todo a Centroamérica. Panamá, San Salvador y Guatemala son los puntos de venta principal. También mandamos mucho a la franja fronteriza del norte que de ahí otras personas se encargan de venderlo a USA.

¿Cuál es su modelo de negocio actualmente?

Fabrico productos propios, comercializo mi marca y otras internacionales a través de distribuidores mayoristas. Actualmente estamos estableciendo una especie de franquicia llamadas tiendas alianzas. Ya son 25. Le estamos apostando mucho, no es fácil porque fácil no hay nada. Apoyamos en la apertura, en la imagen, en el crédito. El aliado la administra la tienda y tiene obligación de exclusividad con nuestros productos, con nuestra marca. Son propiamente tiendas Herralum. Nosotros como fábrica no vendemos al público. Para este proyecto buscamos a la persona idónea; lo capacitamos, le damos el Know how, lo apoyamos con mejor descuento, imagen, para que se desarrolle. Lo llevamos de la mano. Ahora ya Herralum como marca ya vende. La marca es lo que vale y cuesta mucho posicionar la marca.

Me decía que también distribuyen otras marcas.

Es correcto. Se trata de marcas líderes a nivel mundial distribuidas exclusivamente por nosotros en México, por ejemplo la marca Ryobi, japonesa. Nos ayuda mucho el que tiendas como Oxxo especifican que las bisagras hidráulicas de sus puertas deben de esa marca. De igual modo instituciones como el Tec de Monterrey. Eso nos favorece, sin duda. Tengo 20 representaciones de diferentes marcas a nivel nacional. Por otro lado, también estamos fabricando de manera que podamos competir con los productos chinos. Sabemos que competir contra ellos no está fácil pero lo estamos logrando.


 


¿Desde cuándo fabrica?

Hace 25 años comenzamos a fabricar. Y vamos por más. Vamos a crecer más. La solución hoy por hoy es exportar, nos estamos haciendo más competitivos y más eficientes. Para lograrlo hay que mejorar nuestros procesos internos, nuestros costos. Debemos tener carácter y apostarle a nuestro país, que es muy grande y noble. No tenemos otro país, no tenemos otro estado. Tenemos éste. Hay que buscar el lado bueno de nuestro país.

¿Es usted el líder en su ramo en la República?

No sé si soy el líder a nivel República pero por suerte tenemos competencia y eso te ayuda. Hay que temerle a la incompetencia, no a la competencia. Pero sí llevamos el liderazgo.

¿La base de su éxito comercial?

Lo más importante: ser derechos, ser éticos. Con ética poco a poco uno se va posicionando. Un ejemplo de nuestra ética comercial es que todos nuestros productos tienen garantía mínimo un año. Respondemos por cualquier cosa que vendemos sin tanto trámite. Eso nos da mucha ventaja y al cliente le genera confianza. Nosotros no engañamos a nadie.

Como empresario, supongo que tiene claro que hay que multiplicarse y ser eficiente. Que el trabajo no lo absorba a uno.

Exactamente. No hay que trabajar como diez, sino hay que poner trabajar a diez.

¿Alguna vez ha tropezado?

¡Ah, claro! Muchísimas veces. El mayor de nuestros tropiezos fueron las deudas que habíamos contraído con el banco y que en la crisis del 94 amenazaban con doblegarnos. Fueron momentos muy complicados pero afortunadamente negociamos todo con el banco y pudimos salir adelante. Era una deuda en dólares. Ante los problemas la actitud cuenta mucho. Hay que tener fe, ser positivos. Son más las fuerzas que las debilidades que tenemos. Tenemos mucho potencial.

¿Qué valores lo sustentan en su trabajo?

Crear fuentes de trabajo. Mínimo sostener lo que tenemos. Crecer, vamos este año por un 15% de crecimiento. El hambre, el deseo de superación es el mejor satisfactor para trabajar. Hacer un cliente no te cuesta, mantenerlo está en chino. Nosotros nos hemos diversificado porque está muy complicado depender de un solo cliente y de un solo producto. Aquí ya estamos buscando cómo ofrecer más líneas nuevas.

Yo lo veo muy entusiasta, muy dinámico. ¿Alguna vez ha tenido depresión?

No, para nada. No tengo tiempo de pensar en eso.

¿Ha pensado en la sucesión familiar?

Por supuesto. Estamos trabajando en ello. Ya tenemos mucho avance. Tengo cinco hijos de los cuales tres trabajan con nosotros. La sucesión es mi prioridad pues ya estoy llegando los ochenta años. Se siente feo llegar a viejo pero se siente más feo no llegar. Hay que tener fe y formar equipo de gente competitiva. Rodearte de buena gente no es fácil. No pienso retirarme, pero sí he pensado en no ser jamás indispensable. Pensar en ser indispensable es la peor tontería que se puede cometer. Por eso trabajo en delegar, delegar. Jamás buscar ser el único.

¿Algún vicio?

Pedir prestado. De todos modos cuido mucho la liquidez como persona y como negocio.

¿Algún hobbie?

Caminar y correr.